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miércoles, 10 de febrero de 2010

TRES RAZONES PARA MUDAR EL PROYECTO DEL NUEVO ESTADIO RAYADOS A OTRO LADO


  1. Las 25 hectáreas en las que FEMSA-Heineken desea construir el estadio y el complejo comercial forman parte de un ecosistema vivo, el último dentro de la Ciudad, que nos brinda a todos servicios ambientales imprescindibles para limpiar el aire, captar agua y regular la temperatura. Los promoventes del proyecto dicen que en estas 25 hectáreas no hay árboles de gran valor y que no se tocará la zona boscosa ni el río La Silla. Para ellos ha sido difícil comprender que los efectos de un estadio, desde su construcción: el ruido, la basura, la tierra, y luego en operación: la visita de 55 mil aficionados, las luces, el ruido, los autos, la basura, acabarán impactando los veneros que alimentan al río y las especias de flora, como patos y garzas, huirán de la zona en busca de un hábitat menos estresante, que por cierto, no encontrarán.

  2. Estas 25 hectáreas están dentro de un espacio público. Lo que quiere decir que no es ni del gobierno, ni del primero que se le ocurra ocuparlo, sino de todos y todas: del pueblo de Nuevo León. Los espacios públicos según la Ley, se conservan y se usan para beneficio público. En este caso, el estadio es un negocio privado no una infraestructura que todos podemos ocupar como los parques o las plazas. De hecho, los boletos de los equipos de Monterrey son los más caros del País. Es decir, que se trata de un negocio privado, en este caso de FEMSA-Heineken y de las empresas patrocinadoras. A nosotros nos parece injusto que entreguemos un bien de todos para que una empresa, de las más ricas de México, saque provecho. Lo más lamentable es que la empresa ha declarado en voz del representante legal del proyecto, Tonatiuh Mejía, que no les agrada otro predio- el que propuso el alcalde de Monterrey, por ejemplo- porque es privado y ellos están buscando un espacio público. ¿No es suficiente todo lo que la sociedad regiomontana les ha dado?

  3. Existe una probada correlación entre la ausencia de áreas verdes y la delincuencia. Los barrios con mayor incidencia criminal son los que carecen de árboles y parques. Restarle verdor a La Pastora y, aún peor, arriesgar la vida del bosque y su ecosistema, es poner en riesgo también la convivencia social.
Por estas tres razones consideramos que es urgente que la empresa Femsa-Heineken mude su proyecto a otro lado que no sea un espacio con vocación ecológica, ni pertenezca al patrimonio público.

Para más información visita: www.sialestadioperoenotrolado.org

Asiste a la concentración del domingo 14 de Febrero de 2010, en el cruce de Av, Américas y Pablo Livas. A las 10 am.

Infórmate de los próximos eventos. Organízate.

La ciudadanía ambiciona una transformación.

martes, 2 de febrero de 2010

PARTIDO VERDE DICE NO A CEDER 26 HECTÀREAS DE PARQUE LA PASTORA PARA ESTADIO




¿Para què quiere FEMSA 26 hectàreas del parque la pastora?

Ese fue el cuestionamiento del diputado Juan Carlos Holguìn Aguirre al realizar un recorrido por los predios que la empresa FEMSA pretende se le concesionen para construir un estadio de futbol para el equipo de futbol Monterrey.

" Si el proyecto del estadio se lleva 5 hectàreas, y suponiendo que en otras 5 se ubique un estacionamiento, ¿para què requieren 26 hectàreas? "cuestionò el lesgislador del Verde Ecologista.

Asimismo solicitò a la comisiòn de Desarrollo Urbano que pida que la empresa privada envìe el proyecto con dimensiones reales, ya que sòlo cuentan con uno a escala donde no se aprecia la afectaciòn que pretenen efectuar en tamaño real.

Agregò que en breve recorrerà nuevamente el inmueble acompañado de especialistas en temas del medio ambiente.

Tambièn pidiò se tome en cuenta la idea de en caso de concesionarse se ceda el àrea que actualmente ocupa la Agencia del Transporte y no el àrea boscosa.

jueves, 28 de enero de 2010

Interés público y plebiscito

por Sergio Elías Gutiérrez (El Norte, 26/01/2010)

Empiezo con una confesión personal, ya hecha en otra colaboración: entre algunas de mis frustraciones está la de no haber tenido la suficiente habilidad o la perseverancia para intentar ser jugador profesional de futbol.

Eso no implica que acepte, al menos sin cuestionamientos, que en aras del deporte o de los espectáculos de paga la Ciudad siga perdiendo muchos de los espacios que deberían estar al servicio de la comunidad y no de intereses particulares.

Un ejemplo es la mutilación sufrida por el Parque Fundidora, donde se han instalado espacios ajenos a su vocación original de ser un parque público para la recreación popular, el medio ambiente y eventos culturales. Ahora está ocupado por edificaciones que albergan actividades privadas en bienes públicos.

El proceso inició con la cesión de muchas hectáreas a Cintermex, en abierta contravención a las reglas jurídicas impuestas por el Gobierno federal al donar al Estado ese espacio después de la quiebra de la Fundidora de Monterrey que prohibía la cesión para actividades privadas. El sexenio pasado se disolvió el Fideicomiso para no dejar rastro de esas violaciones.

Luego se instaló ahí un parque de diversiones, ahora en manos extranjeras. Luego un auditorio para espectáculos musicales que, después de un cierre temporal, regresa recargado con el nombre de un banco ahora extranjero. Ahí aprovechaba el PRI para sus actos de campaña. Ninguno de esos usos puede ser calificado de interés público.

Tampoco lo es la Arena Monterrey cedida a una empresa privada para eventos muy lejos de ser considerados sociales, dado los elevados precios de los boletos. También privatizaron los terrenos del Río Santa Catarina para la práctica de deportes de quienes puedan pagar por ello. Ahí antes hubo canchas gratuitas construidas y administradas por el Gobierno del Estado.

Según la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas de noviembre del 2003, bienes públicos son los bienes que dispone la Administración para el cumplimiento de sus fines de interés general: "Son medios puestos a disposición de las administraciones públicas para cumplir su finalidad constitucional: el servicio objetivo del interés general". Lástima que esta referencia haya sido tomada de una legislación española y no de una ley vigente nacional.

Ahora se pretende ceder en comodato de largo plazo una extensión considerable de los terrenos de La Pastora para construir un estadio de futbol en una de las últimas reservas de tierra en manos del Gobierno.

En la anterior Legislatura se rechazó esa solicitud, o al menos no se llegó a una decisión definitiva. La obtención de un campeonato de futbol sirve de pretexto para insistir en la campaña para concretar ese acuerdo.

En medio de la discusión, el Gobernador Rodrigo Medina fijó su posición diciendo que para su Gobierno la construcción es "de utilidad pública, de interés público de que el Estado tenga ese equipamiento urbano que realmente necesita Nuevo León para que atienda y sea casa de ese gran equipo".

La declaratoria del Gobernador es improcedente. Sólo las leyes pueden declarar que alguna acción del Gobierno pueda ser considerada de interés público. Pero el decreto verbal surtió efectos: los diputados priistas y la Alcaldesa de Guadalupe pronto decidieron apoyar esa obra, no obstante que va en detrimento de sus atribuciones constitucionales.

Sólo con una visión patrimonialista del poder se puede aceptar que los bienes públicos sean enajenados a particulares por los representantes populares que deberían cuidar de su conservación.

Hay dos caminos viables: o se legisla para determinar los procesos de afectación de la propiedad pública; o, a falta de precisión legal, al menos en este caso se debe consultar a la ciudadanía sobre el mejor destino de esos inmuebles.

En las democracias, ése es un método idóneo para tomar decisiones públicas cuando un asunto pueda afectar a la comunidad.

No está de más recordar a los funcionarios que el principio de legalidad sigue vigente en la Constitución. Los empresarios bien pueden buscar su interés particular, pero el gobernante debe ajustar sus actos a la ley y procurar el bien público.

Si no está claro cual es éste, la duda debe favorecer a la Ciudad y no a los particulares.

sergioeg@infosel.net.mx